Enrique Bellver
Enrique Bellver
Aventurero y viajero infatigable

Explora el Ártico

Viaje al Ártico

Embarcado en una aventura fascinante: Highlights Spitsbergen

Como buen lector de libros de aventuras, muchas veces había soñado con llegar a explorar las regiones polares, la curiosidad de qué se siente al pisar nieve virgen, ver el océano congelado y caminar sobre él. Y eso es lo que he hecho en mi última aventura.

Un viaje exclusivo y único en el que hemos explorado las regiones polares alojados en el confortable Ultramarine, una embarcación nueva a la que no le falta ningún detalle para convertirse en un alojamiento de primera calidad .

Me gustó especialmente que desde las ventanas del amplio camerino, la vista a los icebergs era realmente impresionante.

Durante unos días, todos los miembros del grupo, nos fascinamos con la inmensidad de la naturaleza y la vida salvaje que habita en esas regiones, siempre acompañados por científicos expertos que nos guiaron en este viaje, aportándonos  conocimientos y mirando por nuestra seguridad en todo momento.

El Ultramarine es una embarcación nueva que recorre las zonas polares.

El viaje comenzó en Oslo, capital de Noruega, donde, si vamos con tiempo podemos disfrutar de sus museos, restaurantes y áreas recreativas.

Oslo

Al día siguiente volamos en el chárter privado a Longyearbyen, el asentamiento más grande de Spitsbergen, donde tuvimos tiempo para visitarlo antes del embarcar. 

Una vez en el barco y mientras zarpábamos pudimos gozar de las excelentes vistas, las montañas nevadas que sobresalían sobre el azul del agua, escenario que sirve como telón de fondo para esta histórica ciudad fronteriza.

Desde el barco las vistas a las montañas nevadas eran espectaculares, tuvimos oportunidad de fotografiar algunos veleros.

Los siguientes cuatro días navegamos hacia el norte, recorriendo la costa de la isla mágica de Spitsbergen, en una relajada búsqueda de osos polares, morsas, distintos tipos de aves y otras maravillas naturales, como inmensos glaciares, fiordos profundos, altas montañas…

Los días soleados nos dieron las mejores fotografías. Indescriptible el intenso azul de las calmadas aguas.

Según íbamos navegando hacia Krossfjord vimos algunos glaciares realmente impresionantes. Es muy conveniente tener la cámara de fotos siempre a mano, pues nunca se sabe cuándo se va a producir un desprendimiento de glaciar, del cual podamos ser testigos. La tripulación provee de prismáticos con la finalidad de  observar mejor tanto estos fenómenos como la fauna polar, algo que se puede hacer desde la misma cubierta del barco.

¡Cámara de fotos siempre preparada!
Conforme íbamos ascendiendo hacia el Norte se empezaba a congelar el agua del mar.

Me emocionó el sonido del hielo al romperse, el asombroso gruñido de los bloques de hielo conforme se desprenden en las heladas aguas que los rodean.

Diferentes excusiones en la zodiac nos aproximaron a los acantilados y realizamos algunas rutas a pie para explorar áreas plagadas de majestuosas aves árticas, es fascinante el ecosistema tan diverso que prospera en estas gélidas regiones. El encuentro con el reno endémico de Svalbard fue una agradable sorpresa, nos dijeron que se suelen dejar ver cerca de una antigua mina abandonada.

Reno de Svalbard

Tras un reparador sueño durante la noche, en la que el sol no dejó de brillar, nos despertamos con la magnífica visión del glaciar de Mónaco, un prolífico productor de icebergs.

Aquí, si el tiempo lo permite, es posible aproximarse con la zodiac o todavía mejor, con canoas para ver de cerca los bloques de hielo e ir a la búsqueda de la vida marina que se esconde entre ellos, actividad que pudimos realizar sin problemas. Sobre la canoa me sentí muy afortunado por estar allí, el crepitar de los bloques de hielo y la sensación de paz que me abordó mientras me deslizaba por las frías aguas, será una experiencia inolvidable que guardaré siempre en mis recuerdos.

Glaciar de Mónaco
Excursión con canoa en el glaciar

Dado que las condiciones del hielo eran buenas, alcanzamos los 80°N y llegamos a la isla Moffen, un santuario de morsas que se dejaron fotografiar desde una distancia prudente. 

Morsa del Ártico

Más tarde desde Smeerenburg vimos los restos de un asentamiento abandonado que fue establecido por balleneros holandeses casi 400 años atrás, lugar donde nos hablaron sobre la caza de ballenas en Spitsbergen.

Así seguimos navegando hasta Magdalenafjord con unas vistas panorámicas a las montañas cubiertas de nieve y los enormes glaciares reflejados en las cristalinas aguas.

El último día visitamos la ciudad minera rusa de Barentsburg, donde se encuentra la cervecería más septentrional de Rusia.  Y completamos el día visitando Alkehornet, impresionados por los imponentes acantilados repletos de aves marinas que anidan allí. 

La última noche, en la cena de despedida del capitán, tuvimos oportunidad de intercambiar opiniones del viaje con otros pasajeros, fue una oportunidad para conocerse mejor y echar unas risas recordando las anécdotas acaecidas en el viaje.

Sin duda, es un viaje que recomendamos encarecidamente para los espíritus más aventureros y para los que no lo son tanto.

Durante el viaje existe la opción de vivir una experiencia llamada : Polar plunge, que consiste en darse un chapuzón en el mar, como todo, es opcional, pero si te atreves te sentirás como nuevo tras haber reactivado tu cuerpo con este agua helada y pura.

Durante el viaje vimos algunos osos polares
Morsa del Ártico

Los camarotes de la embarcación son confortables y desde sus ventanas podemos ver unas vistas espectaculares.

Suite con terraza en la embarcación Ultramarine

Algunas fotografías del Ultramarine, el barco en el que hemos realizados este viaje fascinante.

Ultramarine Ambassadors Theater
Ultramarine Balena Restaurant
Ultramarine Library